© Robert & Shana ParkeHarrison.













viernes, 8 de octubre de 2010

Rod Stewart - I wish you love

A. Gala - Papeles de agua

Miro hacia atrás y veo que me ha rodeado siempre una cerca encrespada de vidrios rotos y de cristales puntiagudos. ¿Quién me encerró con ella? ¿Quién podría saltarla sin desangrarse? Ni un solo momento de mi vida puedo considerarlo feliz. Ni siquiera cuando he tratado de engañarme. Todo lo que me importaba se me ha acercado sólo para decirme adiós.

A. Gala



© Tony Frisell

jueves, 7 de octubre de 2010

Casablanca - As time goes by

L. Rohe - Letras

Mi trabajo consiste en idear palabras. Es un trabajo muy complicado pues en la época en la que vivimos ya está prácticamente todo inventado. Veo letras por todas partes, se cuelan por doquier… y no me dejan descansar jamás.
Hay veces en que mientras espero en un semáforo las veo balancearse desde la luz verde hasta la ámbar; risueñas, traviesas y juguetonas, haciéndome sentir estupefacto, como si estuviera en el jardín del Olimpo escuchando cánticos de diosas.
Las adivino cariñosas, amistosas, buscando siempre el contacto físico, amándose entre ellas para concebir nuevas palabras. Las hay también caprichosas, sobre todo las “eses” que se empeñan en colarse indebidamente al final de algunos verbos. Pocas veces las he visto enfadadas. No quiero recordar una ocasión en la que me vi enredado en medio de una discusión entre la “c” y la “s” ni mencionar la eterna rivalidad que existe entre la “b” y la “v” que me obliga, siempre, a cruzar de acera si me encuentro con alguna por el camino.
Intento pasar inadvertido. Las observo y estudio con mucho detenimiento. En silencio, veo sus reacciones, identifico sus preferencias, para luego, con mucho tacto, ayudarlas a superar sus conflictos, unirlas y formar nuevas familias y comunidades. Soy una especie de psicólogo o mediador de letras.

L. Rohe


lunes, 4 de octubre de 2010

Erik Satie - Gymnopédie Nº.1

Julio Cortázar - Los amantes

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

Julio Cortázar



© Willy Ronis

domingo, 3 de octubre de 2010

Nat King Cole - Stardust

Oliverio Girondo - Espera

Esperaba,
esperaba
y todavía
y siempre
esperando,
esperando
con todas las arterias,
con el sacro,
el cansancio,
la esperanza,
la médula;
distendido,
exaltado,
apurando la espera,
por vocación,
por vicio,
sin desmayo,
ni tregua.

¿Para qué extenuarme en alumbrar recuerdos
que son pura ceniza?
Por muy lejos que mire:
la espera ya es conmigo,
y yo estoy con la espera...
escuchando sus ecos,
asomado al paisaje de sus falsas ventanas,
descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre,
ante sus chimeneas,
sus muros desolados,
sus rítmicas goteras,
esperando,
esperando,
entregado a esa espera
interminable,
absurda,
voraz,
desesperada.

Sólo yo...
¡Sí!
Yo sólo
sé hasta dónde he esperado,
qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios;
con qué ardor,
y qué fiebre
esperé
esperaba,
cada vez con más ansias
de esperar y de espera.


¡Ah! El hartazgo y el hambre de seguir esperando,
de no apartar un gesto de esa espera insaciable,
de vivirla en mis venas,
y respirar en ella
la realidad,
el sueño,
el olvido,
el recuerdo;
sin importarme nada,
no saber qué esperaba:
¡siempre haberlo ignorado!
cada vez más resuelto a prolongar la espera,
y a esperar,
y esperar,
y seguir esperando
con tal de no acercarme
a la aridez inerte,
a la desesperanza
de no esperar ya nada;
de no poder, siquiera,
continuar esperando.

Oliverio Girondo.



© Willy Ronis

John Powell - Kisses and cake

A. Pérez Reverte - El capitán Alatriste

No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente.

A. Pérez Reverte
El capitán Alatriste.




© Rodney Smith